Desde el inicio del mundo, hemos hecho nuestro trabajo de manera silenciosa, siempre resistiendo el afán de generalizar. Valoramos al individuo sobre el grupo, lo real sobre lo conceptual, la dulzura propia del momento presente sobre el futuro en teoría pacífico que prometen los asesinatos. Muchos de nosotros tenemos problemas durmiendo y reposamos despiertos por las noches, preocupados porque alguna catástrofe caiga sobre alguien que amamos. Nos despertamos por las mañanas sin plan de convertir a nadie por medio de golpizas, humillaciones o invasiones. A decir verdad, estamos cansados. Trabajamos. Desearíamos sólo algo de paz y quietud. Cuando nos equivocamos, pensamos al respecto un rato y luego pedimos perdón. Nos protegemos bajo toldos cuando cae la tormenta en la ciudad, apenados por aquellos rostros preocupados, asombrillados, que caminan a toda prisa. En momentos de crisis, nos golpeamos las espaldas los unos a los otros con extrañeza, mascullando tímidas palabras de apoyo. Apresurados por llegar a una cita, recordando a un amigo que ha muerto, nuestros ojos se llenan de lágrimas y pensamos: Bueno, era un pesado, pero qué suerte haberlo conocido.
Sunday, September 9, 2007
Manifiesto: Un comunicado de GRMA, por George Saunders.
En el próximo número de HermanoCerdo incluiremos la traducción del breve texto de George Saunders Manifiesto: Un comunicado de GRMA que hace parte de su último libro, The Braindead Megaphone. He aquí un aparte:
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